Hay momentos en los que sentimos que nuestras fuerzas no dan más y no podremos continuar la carrera; pese a nosotros mismos una promesa resuena en el universo. Dios promete en su Palabra nunca dejarnos y darle nuevas fuerzas al que no tienen ninguna. ¡Cuan maravillosa gracia que prevee lo simple y lo complejo! No cabe duda que a Dios le interesa todo de nosotros, no solo una parte de nuestra historia. Su infinito amor se desborda por nosotros como un río y en ese desfallecer nos abraza diciéndo «No temas, yo te ayudo». Es cuando nos percatamos que pese al cansancio, la victoria es una garantía. «Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió» Hebreos 10:23
