En esta temporada invernal podemos sentir un frío estremecedor. Llegan las bajas temperaturas de un dígito y todos corremos a abrigarnos; guantes, gorros, térmicos, etc. Hoy pensaba cómo de la misma manera el Espíritu Santo nos avisa cuando algo está mal, cuando la situación espiritual baja a «un dígito» por la falta de comunión con Dios, por priorizar el estrés diario, la rutina diaria y no la lectura de la Palabra. Me pregunto si lo escuchamos tanto como al clima o si esperamos a estar casi congelándonos para reaccionar.
«¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana.» Lamentaciones 3:22-23 Cada amanecer Él nos espera amorosamente para platicar. ¿cuántas veces lo hemos dejado esperando? Dios es tan bueno, que nos sigue esperando aún hoy. Valoremos su presencia y su amor. Corramos hoy nuevamente a los brazos de papi con un corazón arrepentido, humillado, que reconoce cuánto ha descuidado su relación más importante, solo porque no lo ve con sus ojos. Vemos la agenda, los compromisos, los pendientes, pero ¡no más! «andamos por fe, no por vista» 2 Corintios 5:7
Es tiempo de restablecer el orden más importante en nuestra vida y si es necesario poner un encabezado diario en la lista de tareas «DIOS PRIMERO, lo demás puede esperar.» Sigamos el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, no busquemos nuestra voluntad sino la voluntad del Padre. «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.» Apocalipsis 3:20 Que tu alma viva en el calor de su presencia. «Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.» Salmos 16:11
