Me alegra que hayas llegado hasta aquí, poder conocerte y compartir contigo la Palabra de Vida, que alimenta nuestra alma y espíritu. Es la Palabra de Dios, que encontramos en la Sagrada Escritura, la que transforma nuestros corazones, nos da dirección, esperanza y vida.

Quiero que sepas que he estado orando por ti. Él es quien hace su obra en nosotros mediante su Espíritu Santo. Él no depende del tiempo, ni del espacio; Dios ya sabía que este momento llegaría. Dios hable a tu corazón conforme a su voluntad.

En estos tiempos modernos, abunda información que hace referencia a quién es Dios y lo que Él quiere para nosotros. Mensajes, de todo tipo, nos dan consejos sobre cómo enfrentar las dificultades, la depresión, el sufrimiento y cómo encontrar nuestro propósito. Es común que nos lleguen a nuestro correo elecrónico o WhatsApp consejos para tener ánimo, motivasión, crecimiento personal y familiar, etc. Nos levanta el ánimo ese día o algunas horas y estamos peor al día siguiente. Quizás encontremos tranquilidad al meditar en algo positivo, al escuchar música relajante o respirar un delicioso aroma de lavanda, pero no es la verdadera paz que trasciende todo entendimiento.

Hay tanta información sobre Dios y cómo enfrentar las dificultades, que a veces leemos o escuchamos «contradicciones» y quedamos peor. ¿Quién tiene razón? ¿Cuále es la verdad? ¿Qué debemos hacer? ¿Qué tan seguros podemos estar del amor de Dios? ¿Es realmente un amor incondicional?

Mi interés es compartirte en palabras sencillas la verdad, sin confusiones y con una teología sana. Podrás ver que mis escritos siempre son apegada al Evangelio, con la referencia bíblica que los respalda. Creo firmemente que lo que está escrito en la Biblia es más que suficiente y es la verdad. Nuestras opiniones pueden ser certeras o erradas y son solo eso, opiniones. En la Palabra de Dios encontramos promesas, esperanza y un deleite eterno con un aprendizaje infinito. «Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.» Juan 17:17

No pretendo substituir tu lectura y estudio diario de la Biblia, sino animarte a hacerlo con diligencia, apoyarte a comprender ciertos versículos con ejemplos aplicables a nuestra vida. Es Dios quien lo sabe todo, por eso te invitaré siempre a ir a la Escritura. Él es el maestro perfecto, nuestro mejor ejemplo. Recuerda seguir siempre los pasos de Jesús, no de un hombre, nosotros solo somos un instrumento en sus manos. Él es el camino, la verdad y la vida.

Por amor a Él, que está conmigo todos los días, hasta el fin del mundo

Por amor a Él que pensó en mi antes de que existiera y me amó primero

Por amor a él que me dio identidad, propósito, inumerables promesas y vida eterna por su Gracia;

es que dedico parte de mi vida a escribir para ti y a orar por ti.

Si dijera que amo a Dios y no te amo a ti,

no sería verdad porque Dios es amor. (1 Juan 4:8)

Si dijera que te amo en Cristo y no mostrara que me importas,

no sería creible. (1 Juan 3:18)

Si dijera que el amor es solo un sentimiento,

estaría equivocada, sin amor nada somos. (1 Corintios 13)

Mi mayor anhelo es que seas bendecido con estas líneas.

Dios ocupe siempre el primer lugar en tu corazón y cumpla su propósito en ti.

«Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo». Romanos 10:9

¡Gracias!